
María Paredes León, de 75 años, dice que no le tiene miedo a lo digital porque si algo le quedó de haber ejercido durante cuatro décadas como profesora de enseñanza básica en Chile fue el hábito de aprender. Pero a mediados de junio quedó sorprendida cuando supo que desaparecería la tarjeta de coordenadas de su banco, un instrumento físico que permite la autenticación de pagos y transacciones electrónicas, por orden de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), el organismo estatal regulador de las entidades bancarias en el país.


