En el polideportivo del pueblo de Camarzana de Tera (unos 750 habitantes), de la comarca de Benavente (Zamora), una niña de ocho años vive lo que le ha sucedido al pueblo donde veranea con su familia, Villageriz, como una aventura. Ella, que es de Valladolid y se encontraba como otras decenas de vecinos en la localidad zamorana en las vacaciones de verano antes de que el fuego asediara la localidad, cuenta que “a los niños se nos pasa más rápido, porque hay juegos”. Cerca de ella está Venancio Cristóbal, de 64 años, del mismo pueblo donde veranea la pequeña, que está harto de dormir en esas literas y no poder volver a su casa: “Es muy pesado estar aquí”.
