Estuvo cautivo durante 60 días. Le golpearon en la cabeza y le extrajeron una muela, también le metieron una pistola en la boca para tomar fotos y chantajear a su familia en Estados Unidos. “Mi hijo y mi yerno pagaron el rescate. El plan era irnos a Estados Unidos, porque el resto de mi familia nos espera allí, pero con este Gobierno estadounidense no sabemos qué hacer”. Es el relato de un migrante venezolano en Ciudad Juárez, donde esperaba la posibilidad de cruzar la frontera. Es una de los centenares de víctimas de secuestro, extorsión y violencia sexual a quienes el equipo de Médicos Sin Frontera ha atendido. Su historia forma parte de un informe de la organización que denuncia el “devastador impacto” de las políticas contra migrantes del Gobierno de Donald Trump.
