Apenas 20 euros y cinco clics fue lo único que se necesitó durante unos días para comprar una camiseta blanca con una gran esvástica en el centro en la web de Yeezy, la marca de ropa de Kanye West. El domingo, en su cuenta de X, el cantante estadounidense las publicitaba como “su última pieza de arte performativo” y en algunas zonas de Estados Unidos se llegó a emitir un anuncio casero en el intermedio de la Super Bowl en el que él mismo pedía que se visitase su página web. Minutos más tarde habían desaparecido el resto de las prendas de Yeezy y las camisetas con la enseña nazi se habían convertido en el único artículo a la venta. La página recibió compras durante casi dos días, hasta que ayer acabó por ser vetada por Shopify, la plataforma en la que opera. Con ello llegaba el fin, o por lo menos la pausa hasta nuevo aviso, de la deriva personal que lleva años acabando con la imagen pública de West y que ahora, por fin, parece haber tocado fondo.
