
Al Gobierno de la Cuarta Transformación le vendría bien una verdadera oposición. Para la sociedad es imprescindible que la fuerza en el poder tenga un interlocutor capaz de ofrecer retroalimentación, alternativas e incluso resistencia frente a la posibilidad de excesos o errores. En política, igual que en la economía, los monopolios desfavorecen la posibilidad de mejorar y corregirse.
