El infierno no es un lugar, sino un estado. Esto que ha admitido hasta el Vaticano es la base sobre la que el autor, actor y director teatral argentino Rafael Spregelburd (Buenos Aires, 54 años) edificó su obra Inferno, tras recibir en 2016 el encargo del Vorarlberger Landestheater Bregenz de Austria de escribir una pieza inspirada en la estética de El Bosco, con motivo de la conmemoración del quinto centenario de la muerte del pintor flamenco. Lo que le salió fue un texto tan desbordante y abigarrado como El jardín de las delicias, el cuadro más célebre de El Bosco, donde los objetos, los personajes, los colores y las escenas se superponen en un aparente caos que hace difícil saber dónde fijar la vista. Si el infierno es una metáfora, pensó el dramaturgo, “entonces está en todas partes”.
